
Version 0.2.5
No puedo lograr entender como a todos los hilos que crean siempre terminan metiendo a Dios.
Deberían de cambiar el nombre del board
>>91644
dudo que sean pastillas ... ne la uni usaban frascos de todo tipo para esconder otra cosas .. una flaca guardaba su maria en frasco de desodorante
>>91647
na ... ella se jodió sola ... a quien si hicieron mierda fue a pietro ... el vago pudo llegar mas lejos pero después de misterio lo hicieron mierda y nadie lo tiene en cuenta
>>1662364
>#Debunkededo, #mythbusteado, #PennyTellerpilleado
devuelvete a tu letrina miguel
>>118582 (OP)
¿Sos pelado?
>>1662302
Asi es negro marico, Epstein se suicido el solito y ya, y no hay pruebas de lo contrario. Quienes dicen otra versión son conspiranoicos. La versión oficial gana de nuevo.
#Debunkededo, #mythbusteado, #PennyTellerpilleado
Toda una Diosa del sexo Anal: Adriana Chechik
>>365148
Sobre esto.
¿Por qué las chicas en los javs de cosplay siempre se ven tan mal? Existen cosplayers que se ven perfectas caracterizando un personaje ¿Que tal difícil es para las productoras conseguir chicas que se parezcan?
>>1662349
Había una cuarta etapa, opcional, de grado superior, en el aprendizaje continuo y secuencial de un Camajayero. Él, por ser joven e inexperto, no tenía aún acceso a esos secretos. Estaban reservados a los ancianos brujos y shamanes de la tribu que habían viajado a países muy lejanos, donde existían brujos muy poderosos, que habían enseñado su oficio a los primeros camajayeros. A los más sobresalientes y con ganas de aprender cada día más les estaban reservados los secretos de la etapa final donde, convertido ya en brujo-shamán y jefe de la tribu, no era necesario matar mediante pócimas o venenos. Mataba con su sólo poder personal y mental. También aprendía nuevos secretos, como volverse cualquier animal, preferiblemente tigre o pájaro, mediante conjuros y rezos, ayudado con alucinógenos. Podía, además, ver de noche como si fuese de día. En esta etapa superior, ya el Camajayero no era tal y sus poderosos aliados pertenecían al mundo desconocido de la muerte. Algún día él sería uno. Ya estaba decidido.
¡Piiii Matí Chúpiri Jíííí!!!!”, volvió a sonar en la noche oscura aquel siniestro mensaje.
Sabía que cualquier persona medianamente sensata se apartaría de su camino al oírlo pitar.
“Estará como a cincuenta metros” – pensó el cazador, al mismo tiempo que amartillaba su escopeta estilo Makiritare. Estaba dispuesto a no huir como otras veces. Era una de esas decisiones que se toman al instante y donde la curiosidad se impone sobre el miedo. En otras ocasiones había oído el pitido estando en las profundidades de la selva o al abrigo de su choza. En esta situación el Camajayero podía estar en cualquier sitio imposible de localizar. Ahora la situación era diferente, pues el cazador tenía emboscado al Camajayero quien venía aguas abajo y debía pasar a pocos metros de donde él estaba. El cazador recordó haber olido su presencia en otras ocasiones. Era un hedor inconfundible, producto de una mezcla de ungüentos en que la manteca de tigre era el elemento principal. De esta forma se protegía de los perros de los caseríos o aldeas por donde pasaba. Al sentir el olor del tigre, los perros empezaban a aullar ante la imposibilidad de hacerlo su presa. Si, era el mismo olor que en ese momento le traía la suave brisa de la noche. Olor acre, penetrante y rancio que algunas personas comparaban con el olor del mismísimo diablo. Aún no podía verlo, pero sentía su presencia.
“Está dando la última vuelta del recodo del caño” – pensó el cazador, a la vez que preparaba su linterna de frente para enfocar en la dirección apropiada.
¿Cuál había sido su primera misión como portador de la muerte? Recordó el ayuno antes de emprender aquella primera misión. Fue contra un “Yaránave”. Ahora recordaba bien. Era un capataz que maltrataba a los indios buscadores de chicle, caucho y balatá. En la última de sus tropelías amarró a un pariente a la pata de un árbol y lo azotó hasta hacerle perder el conocimiento. Luego lo mantuvo atado y guindado por tres días consecutivos sin comer ni beber. Como pudo, el indio se escapó y llegó hasta su tribu natal, la de los Camajayeros y les contó lo sucedido, al tiempo que clamó venganza. Esa fue su primera misión y no falló. Se acercó a la ranchería de los trabajadores al tiempo que lanzaba al aire su silbido de muerte. Los indios supieron enseguida a quien iba dirigido ese mensaje y en cómplice trama nada dijeron. Durante tres noches seguidas estuvo el Camajayero espiando los movimientos del “Yaránave”, y decidió actuar al cuarto. Vio que todas las noches, casi a la misma hora, corría a los brazos de su amante donde duraba más o menos tres horas. Ese tiempo de descuido y abandono de su morada lo aprovechó para introducirse en su casa y echarle su poción de veneno a la bebida del capataz, quien a los tres días cayó enfermo víctima de intensos dolores y convulsiones. Cuando lo sacaron de la ranchería al pueblo más cercano, ya era cadáver y decidieron enterrarlo en la misma montaña. Había sido un buen trabajo para ser el primero. También recordó cuando lo enviaron a vengar una muerte que se produjo a raíz de un rapto amoroso. El hijo del cacique de su tribu se enamoró y llevó a su morada a una chica de otra tribu. Al poco tiempo el joven esposo murió en forma repentina. La deducción lógica del padre fue que el muchacho había sido envenenado por alguien de la tribu de la mujer raptada, porque los Parientes son inmortales y si sobreviene la muerte, es porque otro la ha causado. Por lo tanto decidió tomar venganza al estilo de los Camajayeros. A la muchacha le echaron “picapica” o “eddari”, enfermedad que produce una terrible comezón en el cuerpo que hace que la carne se caiga a pedazos, podrida. La joven murió. Pero había que darle un escarmiento al jefe de la otra tribu y para eso lo encargaron a él. Dado que el objetivo era importante y poderoso, tuvo que invitar a participar en la expedición punitiva a otro socio Camajayero. De esta manera, si alguno moría, el otro cargaría con la responsabilidad de desaparecer el cuerpo del muerto. Porque nunca, nadie ha visto ni verá un Camajayero, ni vivo ni muerto. Al poco tiempo el cacique murió, envenenado. La venganza estaba cumplida pero, ahora, con toda seguridad, los otros se vengarían a su vez y para eso encargarían a sus “pitadores”, como también nos llaman. Sin embargo en esta guerra niveladora, nuestros “chupadores” ya estaban preparados. Así era la costumbre y según las tradiciones siempre sería de esa manera hasta el final de los tiempos ¿Y cuál sería el final? Realmente él no lo sabía ni tampoco le interesaba. De una cosa estaba seguro y era que nadie podía morirse de muerte natural sino bajo la influencia de un maleficio echado por un Camajayero. Ese era su credo porque siempre había sido así. Su misión, como la que realizaba ahora, era matar y, luego cuando estuviera viejo, enseñar a las nuevas generaciones el arte de hacerlo sin dejar huellas, mediante su experiencia y sabiduría.
¡Piiii Matí Chúpiri Jíííí!!!!” - hirió el silencio de la noche el Camajayero, justamente al frente del apostadero del cazador. En fracciones de segundo, éste enfoca su linterna hacia el lugar y observa dentro del haz de luz a una figura humana negra o pintada de tal color, la cual miraba hacia la luz, con unos enormes ojos de asombro montada sobre una mínima curiara. Casi por reflejo apunta su escopeta hacia esa aparición infernal y dispara. Ya sea por impacto o por acción voluntaria de su ocupante, la curiara se vuelca de costado y es lo último que ve el cazador antes de echar a correr por el monte, desandando el camino por donde vino, rumbo a su casa. ¿Son inmortales o no los Camajayeros? No lo sabría nunca, porque mañana huiría con su mujer y sus hijos, tratando de alejarse lo más lejos posible de una venganza que trataría de alcanzarlo.
El Camajayero sintió que un gran peso había entrado en su cuerpo. En ese momento supo que iba a morir, después del rayo que le había caído encima. Era un tiro de escopeta de las que utilizaban los capataces “Yaránave” para matar indios y animales sobre lo cual también le habían hablado durante sus tiempos de iniciación camajayérica. Penosamente se agarró a un árbol caído que estaba en la orilla del caño.
-“Yo no moriré, aunque mi cuerpo desaparezca. Reviviré en el alma de mis hermanos para vengarme. El que mata un Camajayero, tendrá siete muertes y nunca podrá escapar a la venganza.
Si nos hieren debemos eliminar los restos de nuestro cuerpo para que no aparezca ante la vista de los demás. Porque nunca nadie ha visto un Camajayero ni vivo ni muerto. Mis parientes me vengarán y...es importante que no encuentren mi cuerpo” – Pensó el Camajayero. Penosamente sacó de su cintura el cuchillo y se lo colocó al vientre, dispuesto a abrírselo.
De esa manera el cuerpo no flotaría y los peces darían cuenta de él más fácilmente.
Lo que daria por vaciar mi yogurt adentro del recto de alguna de estas zorras
Esta quitando algunos gobernadores regionales del operativo contra el COVID y colocando militares ¿sera para bien?
>>88975
>7.5 o 7
Si, un sismo minimo de esa magnitud es lo que le falta a Lima, si solo con uno de 3.5 vienen a lloriquear creando hilos les dara diarrea del susto kek