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>>1628503
>otro carajito que habla de cucks
>no va el a estallar el malibu el tampoco
nojoda, hasta que alguno de esos miguelitos hagan algo solo es proyeccion de su propia sodomia.
>>4744
La clave negro, la clVe
>>55288
kek, creo que ni siquiera sabe que es un skin de chrome
Pues abran el hilo en /S/
>>270759
De repente saca, de ninguna parte otra vez, un cubo azul, bastante grande, que gira un poco hasta que se detiene y muestra una grabación de hace unos meses, grabación en la que se ve a un ¿Niño blanco? Combatiendo cara a cara con la perra esa y el perro aquél por igual y ganando con mucha ventaja de por medio, recibiendo el disparo directo de algún rayo extraño con el pecho descubierto y la cara destapada para ni tan siquiera inmutarse o salir rasguñado.
Incluso cuando el perro se vuelve gigante y rojo, el niño seguió teniendo ventaja y una sonrisa cómplice durante toda la batalla, obligando al canino a defenderse para al final congelarlos y dejarlos debilitados. También se le ve muy tranquilo en un mecha junto a una mujer antes de que repentinamente explotara y él saliera muy feliz para luego congelar las llamas y decir su famosa frase, "Sip, yo soy… Muy fuerte".

Sus hazañas contra aquellas figuras de odio les dan esperanza y desde el primer segundo se ponen de su lado, repitiéndose una cosa "aún hay posibilidades", aún las hay si es que la monja no miente y no lo está haciendo en lo absoluto.

—E-Eso debe ser falso, claro que lo es, y aún si no lo fuera, ¿Cómo demonios cuenta eso como una oportunidad?, ¿Qué, vamos a contratar el chico para ser nuestro guardaespaldas y luche solo? —Vuelve a preguntar el chico de rojo.

—¿Te importaría cerrar la boca mientras yo hablo? Estás comenzando a hartarme. —La monja le suelta una mirada mucho menos amigable por solo un microsegundo.

—C-C-Claro… Sin problemas, digo… —El rojito obviamente se acobarda tanto de sus palabras como de su mirada, fue el primero en notar que esa monja no era normal.

—Lo que acaban de ver fue a un conductor, o a un usuario de una de las 7 energías universales… Específicamente a un usuario del aura NEN en su máximo esplendor recibiendo los débiles golpes del resto de los conductores. —Explica la monja levantando el dedo índice.

La mujer habla y el resto de los presentes no parecen captar nada de lo que dice a primera instancia, pero luego hacen memoria y parecen recordar ciertos acontecimientos que ocurrieron en el pasado, incluidos los de aquel torneo, la chica que controlaba sangre, el extraño rayo de energía del viejo, su fuerza descomunal, ¿Acaso todo eso se debía al uso de las energías? Pero, ¿Cómo es que ellos pueden hacerles frente?

—Ahora se estarán preguntado, "¿Cómo es que podremos hacerles frente?" Pues la respuesta es sencilla… Ustedes también se volverán usuarios, más concretamente usuarios de NEN y RAU, dos de las más estables pero poderosas… —La monja saca de una bolsa en su espalda varias, ¡¿FRUTAS?! Sí, eran frutas con patrones raros.

Mientras la mujer habla y saca las frutas, tres hombres de entre la multitud se levantan y van directo hacia ella, no para atacarla o para insultarla, sino para probar un poco de esa "posibilidad" que les está ofreciendo.

—Ni siquiera sé tu nombre, y no me interesa saberlo… Si vienes a matarnos hazlo ya, pero si no, debo preguntar algo… ¿Con ésto, podemos destruir a todos y cada uno de esos demonios? —El hombre viste una camisa roja y una gorra militar, carga un papel consigo, apesar de su cara de odio, pareciera que ha estado llorando.

—No puedo prometer nada, quién les permitirá eso es su voluntad, no importa cuánto poder les de si no están dispuestos a usarlo, ahora yo pregunto… ¿Están dispuestos a pagar el precio? —La mujer le acerca la fruta al hombre de rojo y saca dos más para sus acompañantes.

—Ah, por cierto, esas frutas saben horrible, causan jaquecas, mareos, pérdida de consciencia y demencia en algunos casos raros, en otros más comunes causan la muerte, ¿Aún así las quieren…? —Peacock les dice con la misma sonrisa que muestra siempre con sus dientes de tiburón.

—No nos dejaremos pisar ni aniquilar por quienes jamás han sufrido en su vida y gozan de una vida llena de lujos y comodidades, su paz, no es más que violencia para el resto de pueblos.
Solo nos miran con desdén mientras deciden el destino de nuestra vida y la de nuestros congéneres desde su trono. —El hombre de traje blanco y azul toma una de las frutas mientras hablan.

—Sin duda, a mí, me gustaría ver al perro y la chica otra vez… Hay algo que aún me falta resolver, pero necesito un seguro para que no me maten ni bien me ponga en frente, me pregunto que cara pondrán si son ellos los aniquilados. —El último de los hombres, vestido de amarillo toma la fruta y está dispuesto a comerla.

—¡Ah! Que… ¡Maravilloso! Esas caras, llenas de determinación, tenacidad, voluntad y ¡Odio! Momentos como estos son los que me hacen apreciar a los hu… digo, a las personas… —La monja no duda en darles las frutas, con una sonrisa tan dulce que cautivaría al más duro de corazón.

Los daños ya estaban hechos y eran irreparables, la aniquilación del 99% de la población marcó el comienzo de una era de desastres y una nueva guerra, pero esta vez una guerrera civil interna… En los días consecutivos de la masacre, se filtró la noticia a las redes sociales, videos de una procedencia desconocida pero completamente avalados y verídicos fueron la gota que derramó el vaso.
Todas las pruebas no podrían ser destruidas al completo siendo un accidente tan grande y que involucró a tantas personas, nadie se quedó sin saberlo, a Simón Lancaster le llegó un mensaje privado, al resto de los tres bandos, a Japón, y a toda Latinoamérica, incluso en la ciudad Meteoro se enteraron, de entre todos los vídeos, destacaba el de una chica castaña y un perro monstruo disfrutando con la carnicería…

La reputación del imperio Britannia, si acaso tenía alguna, cayó en picada tras lo que fue el mayor genocidio de las últimas décadas, a la nación de terrorista se le dio otro nombre, nación de genocidas, y ninguno de esos nombres se los podrán quitar de aquí al futuro.
Tanto los ciudadanos y las familias de las víctimas que vivían o fueron de visita a otros países rechazaron completamente al nuevo imperio que se trataba de imponer como verdad absoluta… La idea ya estaba arraigada y la semilla de la inconformidad brotó en los corazones de los ciudadanos, no importa si muere uno, dos más se levantarán.

El nombre de "Pluto.Inc" terminó por ser afectado debido a su desinterés y a que ya no parecían mostrar esa imparcialidad sobre el asunto de la guerra, permitiendo que otras empresas tomaran la oportunidad y la igualaran o superaran para estar al mismo nivel de importancia. Las consecuencias, obviamente, fueron más grandes de lo que se esperó.

Unas revueltas podrían ser detenidas fácilmente por el ejército, pero mostraron una coordinación impropia de ese tipo de disturbios, en su lugar, solo atacaban en lugares estratégicos y aventajan bases además de ganar seguidores… Por otra parte, ya no eran humanos normales ¿Qué pasará de aquí al futuro?
Claro está que muchos ciudadanos intentaban huir de las garras de aquellos tiranos, recibiendo asilo en los territorios del resto del bandos, ese trabajo tan desalmado llevó al país a un desequilibrio brutal. La población se redujo, y, el impedir la huida, solo avivaría aún más las llamas en busca de revolución y libertad.

https://youtu.be/fFkKR8j99B0
Kek
Anon, aprende, no discutas con mujeres, no vale la pena y mucho menos si es femicerda. Solo dales tiempo, y solas se van a la mierda.
>>270586
Ya llevaban varias horas en la excavación de aquel enorme túnel que aún estaba tomando forma, todo parecía ir con regularidad, las pocas provisiones y medicamentos que les sobraban solo eran para quienes más lo necesitaban, el ambiente comienza a animarse mínimamente… Hasta que…

—Esto… ¡Esto es ridículo!, ¡¿Por qué demonios debo yo cavar el túnel a mi propia tumba?! Aún si lo logramos, nada de esto tiene sentido.

Otro chico, bastante delgado suelta el pico, haciendo un fuerte ruido, se le oye bastante molesto por algún motivo, el escándalo es tal que los dos "líderes" de esa incursión se ven obligados a dejar sus puestos y hablarle.

—Cálmate de una buena vez y dinos de qué hablas, ¿Acaso morir tiene más sentido para ti? —Samuel con tono calmado le pregunta.

—¿De qué hablo?, ¡¿De qué demonios hablo?! Te diré de que hablo… Esto no es más que una mentira bonita, nadie nos asegura que por matarnos trabajando vayamos a escapar y ser felices luego de que vimos a nuestra familia y amigos morir… ¡De eso estoy hablando!

—Escucha, languiducho maldito, no hacemos esto porque sea la mejor opción, lo hacemos porque es la ¡Única! opción, la otra es salir y dejar que nos maten o esperar a que se nos acaben las provisiones… ¡¿Acaso quieres eso?! Sí no es así ponte a trabajar. —Ernesto toma de su chaleco rojo a aquel chico y con su fuerza lo levanta para hablarle a la cara.

—¿De qué sirve que trabajemos tanto si el resultado será el mismo?, ¿Por qué debería esforzarme cuando lo único que cambia son los míseros segundos que viviré? Olvídenlo, no tengo por qué hacer esto. —El chico va detrás de unos galones de gasolina vacíos y se cruza de brazos.

—Este bastardo… —Ernesto quiere ir a darle un golpe en la cara, pero es detenido por Samuel al sentir algo más.

Y efectivamente, algo se acerca, las pisadas dan a entender que son dos personas. Todo el mundo está muerto de miedo, Ernesto se muerde el labio pensando que ya los encontraron, mientras que Samuel siente como el sudor frío pasa por su frente. La tensión se puede cortar con un cuchillo hasta que una de las figuras sale a la luz.

—Oh, pobres almas en pena que lloran por los que se han ido y claman penitencia para sus verdugos. —La voz es femenina, casi siendo el perfecto ejemplo de bondad, tanta que se respira en el ambiente.

—¿Q-Q-Quién eres?, ¿Qué quieres aquí? —El chico delgado es el primero en pararse para preguntar, aunque ya supone la respuesta.

Los ancianos y los niños cierran los ojos mientras que rezan para que ésta tortura acabe pronto, los jóvenes están a punto de saltar sobre ellos o intentar huir despavoridos, pero eso no es necesario…

—Yo soy un instrumento del señor, una enviada que vela por los derechos y los deseos de los menos afortunados. —La mujer que ahora se puede ver es rubia, junta sus manos al hablar.

—Y yo soy Peacock, no sé qué clase de favores raros le deba mi jefa al señor ese, pero yo la sigo en todo lo necesario. —Ahora suena una voz robótica, pero que si se escucha detenidamente también es femenina.

Muchos se impresionan al ver la apariencia de las dos mujeres que bajaron al búnker, que de hecho, la única razón que todos ellos hayan sobrevivido es que las dos se molestaron en "desinteresadamente" velar por su seguridad.

La primera, viste lo que cualquiera podría decir es el atuendo de una monja, además de portar una cruz y su sedoso cabello dorado. Cualquiera diría que es un ángel o mínimo una monja en condiciones.
Mientras que la segunda parece más un robot con esos brazos metálicos provistos de varios ojos rojos pero que en sus cuencas oculares no hay ninguno, lleva un vestido café y no mucha paciencia consigo.

—Tú… ¿Vienes a matarnos? —Pregunta Samuel, bastante extrañado, si así fuera, ni se molestarían en dar un saludo o una introducción como con todos los demás.

—¡Oh! ¿Vinimos a eso, jefa?, ¿Vinimos? —La chica mecánica no lo sabe, así que le pregunta a su jefa muy emocionada antes de proceder con la masacre.

—Oh, querido hermano, por supuesto que no, es justamente lo opuesto, busco darles esperanza y oportunidades de vivir a quienes no ceden el milagro de la vida tan fácilmente a unos demonios. —La mujer responde al chico ignorando las palabras de su acompañante.

Todo el mundo ahora tiene motivos más que suficientes para desconfiar y mucho más para guardar silencio, ¿Cómo fue que una monja sobrevivió ahí afuera? O mejor aún, ¿Qué rayos es la chica que está a su lado? Son las preguntas que todos hacen en sus mentes.

—Esto… Sigue siendo ridículo, "asumiendo" que no estás aquí solo para robar información y matarnos, ¿De qué nos sirves, hermana? Sin ofender, pero no te daremos comida o medicina. —El chico del chaleco le pregunta a la rubia.

—¿De qué sirvo, dices? Oh no, querido, la pregunta que se deben estar haciendo en este momento es "¿De qué servimos nosotros?" Pero como veo que tienen sus mentes tan nubladas, lo aclararemos.

—¡No sirven de nada, GYAJAJAJAJA! Sí ni para robar información sirven, toda su vida la han dedicado a perder el tiempo y en el momento de la verdad ni siquiera pueden hacer nada más que morir, ¡Qué gracioso, Gyajajajá! —La chica de voz robótica les dice mientras se burlan de ellos por ser, en efecto, inútiles contra sus ejecutores.

Al momento de escuchar eso, muchas emociones en todos ellos surgen como respuesta, miedo, odio, ira, tristeza, envidia, rendición y muchas más, pero, por muy mal que suene, también hay algo que la mujer rubia esperaba despertar con su discurso y su presencia… La desesperación que trae voluntad en los peores momentos…

—Por supuesto, ¡OBVIAMENTE SOMOS INÚTILES!, ¡¿Qué no has visto lo que hay afuera?! Son cientos y cientos de monstruos, de máquinas gigantes que machacarían a un humano en segundos, ¡Por supuesto que no podemos hacer nada! —El de chaleco rojo sigue dominando la conversación.

—Jefa, ¡Este tá' muy violento, quítese, yo sí le doy! —Peacock saca de ninguna parte un tridente dorado y lo "carga" como si fuera una escopeta para luego apuntar al rojito.

—Eso no es necesario, ya han demostrado que no son simples humanos… O al menos no son una pérdida de tiempo, con solo estar aquí puedo verlo.
Ahora bien, puedo sentir un resentimiento puro en sus corazones, quieren descargarlo sobre ellos pero simplemente no pueden… ¿Y si les dijera que hay una forma de hacerlo realidad? —La rubia sigue alimentando la curiosidad de todos ellos.

—Eso no es posible… Ya lo debiste ver, esas cosas pueden matar como quinientos humanos en solo minutos, no sé si una moja deba fumar tanta hierva, pero si te sobra un poco, dámela mejor a mi. —Ernesto se recarga en un cajón vacío de alimentos mientras pone sus manos en su espalda, ya le da igual si lo matan o no.

Peacock se molesta por cómo le hablan a su jefa, tanto que está a punto de sacar una motosierra de ninguna parte y comenzar a desmembrarlos, o lo haría si es que su jefa no la detuviera y en cambio le dijera que muestre una grabación.

—Oh… Bueno, está bien, ustedes, zoquetes, ¡Prepárense para asombrarse! Este… Es… Mi… ¡Invento! Dudó que… alguno de ustedes… haya visto algo como esto en su vida. —La chica se tropieza con las palabras, un poco por los nervios de mostrarle a todos su inventario, y porque está leyendo unas tarjetas de ensayo...
>>109895 (OP)
Q minon lpm
No están hablando de tu mamá, si no de ti KEK. La "mala espina" es por que piensan que se te va la cochina al monte.