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>>347664
Si hubiera sido encantada con cualquier otro ancantamiento, el arma lo tendría. Ademas no era un simple encantador, Ahzidal era el mas poderoso de la era meretica.
>>1179297
>no saber que los verdaderos catolicos conservadores se casaban con lolis de 8
Aqui el proge eres tu
¿tiene algun transfondo/historia? a esa mona no la conocia
>>415799
La escuela había abierto hacia dos semanas luego de su reconstrucción, por ende, tenias que prepararte para lidiar con ella nuevamente, solo pensar en eso te hacia golpearte la frente furioso, es que se creía la reina del lugar, solo por que era extranjera y un poco linda se creía con derecho a humillar y molestar a cualquiera e incluso aquellos que intentaban defenderse tenían que lidiar con su club de fans y nada bueno salía, es por eso que lo mejor era bajar la cabeza y dejar que hiciera lo que quisiera, era una doctrina ya implantada entre los estudiantes, era por eso que sentado en tu pupitre solo podías rezar a cualquier fuerza que no llegara pero se burlaban de ti ya que la puerta se abrió de inmediato dejándola entrar con aquel porte prepotente y confianza en su rostro y andar. Todos la saludaban por educación pero ella no respondía, nadie era digno de escuchar sus buenos días, camino hacia su pupitre el cual estaba a tu derecha y dejo su mochila antes de verte y sonreír, no estabas seguro de sus razones para haberlas tomado contigo, quizás fue por esa vez en que sin querer chocaste con ella por el pasillo, aunque te disculpaste o tal vez por no darle los buenos días en una ocasión, cualquiera que fuese la razón no tenia problemas con hacer de cada estancia en la escuela algo difícil para ti

- Eh~ No esperaba que regresaras, pensé que el ultimo ángel había acabado contigo al fin, que lastima, aun tengo que respirar el mismo aire que tu - Suspiro de manera despectiva mientras volteaba hacia la ventana sin prestarte atención.
Era algo a lo que no podías acostumbrarte, sus burlas y hasta hace poco incluso llego a agredirte físicamente, antes del cierre de la escuela durante la clase de educación física te había empujado y clavado sus uñas en el brazo por tocarla en lo que era una actividad de la escuela, sabias que esto solo podía ir a peor y tenias que detenerlo antes de que fuese demasiado tarde, con lo inestable que era no seria sorpresa que intentara herirte de verdad, tenias que ajustarte el cinturón y decirle que no estabas contento con la forma en la que te trataba, hablando quizás al fin dejaría de verte como algo tan diminuto así que esperaste hasta el almuerzo, el momento en que estuviese sola para al fin dar el paso.

Fue unos minutos antes del fin del almuerzo, la viste salir al patio con un balón de basquetbol, al parecer tenia el encargo de llevarlo a la bodega detrás de la escuela en los campos deportivos, era un lugar privado donde al fin podrías madurar y hacerte valer como persona; La seguiste a la distancia mientras veías como abría la bodega y entraba, cuando tuviste oportunidad la llamaste por su nombre y ella volteo levantando la ceja derecha.

- ¿Qué es lo que quieres cerdo? - pregunto arrugando la boca, tomaste algo de valor y proseguiste a explicar, fuiste sincero sobre la realidad, eras un estudiante mas y puede que no se cayeran bien, eso no tenia nada de malo pero debían respetarse para hacer de la vida escolar algo mas ameno para ambos, ya no querías tener que tolerar su comportamiento y la forma en la que te insultaba y que si no lo hacia tendrías que recurrir a las autoridades escolares, era todo lo que tenias que decir pero su reacción no fue la que podías esperar.
Sonrió y y se sostuvo el abdomen riendo a carcajadas - Tu... - Seguía riendo a todo pulmón al punto de casi llorar - ¿Qué clase de estupideces dices? ¿Respetarte, a ti? No seas ridículo, el mundo no funciona como en tus caricaturas, en este mundo son los fuertes quienes dominan - Comenzó a acercarse a ti - Si yo te digo de rodillas, tu te arrodillas - Tomo el cuello de tu camisa y lo jalo para acercarte a ella - Si yo te digo que ladres, ladras, las personas como tu están en este mundo para el entretenimiento de los fuertes, da gracias que la persona que se encarga de ti es la hermosa Asuka Langley, ahora... De rodillas, ladra - La miraste a los ojos, no estaba bromeando, te quería ver arrodillado y suplicando como un perro, si no lo hacías seguramente le diría a su club de fans y terminarías en el suelo sin dientes por ofender a la reina de la escuela, tu respiración se acelero, abriste los ojos como platos, la ira te invadía, esto no iba a terminar, seria así hasta la graduación, no, empeoraría, tu cuerpo reacciono por si solo en un choque de adrenalina...

Tu puño se dirigió a su mejía derecha con un derechazo que la lanzo al suelo, era una flacucha escuálida después de todo, te miro desde el suelo claramente sorprendida mientras temblabas por lo que acababas de hacer, acertaste un golpe a Asuka, esto traería muchas consecuencias pero no te sentías satisfecho solo con eso, no era una victoria, ganaría sin importar que y si de todas formas todo se había acabado para ti al menos disfrutarías del momento por lo que cerraste la puerta a tus espaldas.
- ¿Q- Que crees que haces? ABRE LA PUERTA CERDO, abre la... -
Te abalanzaste sobre ella, la tomaste de la ropa y la levantaste, no pesaba en lo mas mínimo, la pusiste a tu nivel y la miraste a los ojos dejando que supiera a lo que te había orillado
- Si me tocas de nuevo, te juro que terminaras muerto - Aun tenia el valor para amenazarte, tenias que romper su orgullo por lo que el siguiente puñetazo fue dirigido a su abdomen haciéndola perder el aire y caer de rodillas en posición fetal - D- Cof* Detente - Era ahí donde debía estar, en el suelo, sufriendo y pagando la forma en la que había tratado, no solo a ti, si no a media escuela, sin importarle los sentimientos de los demás, pensar que hay personas que defienden su infantil y prepotente actitud, eso solo te hacia enfurecer mas así sin dudar la pateaste en el suelo, una y otra y otra vez, cada patada al cuerpo hacia que se retorciera e intentara protegerse con las manos, no te contenías en lo mas mínimo, sus gritos se ahogaban con cada patada así que solo se escuchaba el sonido de tu pie contra su carne, no contaste cuantas fueron pero dejo de moverse, aun respiraba aunque con dificultad, podías ver su rostro con un par de moretones, estaba temblando y con lagrimas en los ojos pero era demasiado orgullosa para llorar por lo que aun no estabas listo para detenerte.

La tomaste del cabello y la levantaste, te miraba furiosa a pesar de que ya no podía defenderse, era tiempo de quebrar su orgullo así que la soltaste dejándola arrodillada mientras desabrochabas tu pantalón, no abría nada mas humillante que eso, hacer cosas pervertidas con alguien a quien odiaba y verla tan impotente solo hacia que tu corazón bombeara mas rápido y te emocionara.
- Eshtupido - Escupió algo de sangre - Juro que te asesinare -
>Parte 1.