
Version 0.2.5
>>135085
;_; No pude.
El conversor les quitó el sonido.
>>135094
¿En la página de R34 hay esto y de calidad?
>>139051
Nombre?
admito que son viejos los dibujos, pero considerando que no dibujo ya mucho esto es lo que tengo (aunque creo que tengo poco más de 30 dibujos).
dibujo del orto, la cámara parece pañosa y espero que al menos se vea el dibujo, no suelo dibujar mucho ya, como 2 dibujos cada 3 meses. Aún con eso espero alguna opinión más que una crítica pues sé que debo mejorar, nomas quiero ver que opinan, tengan un buen día (mandaré 2 o 3 dibujos perrones más)
>>42162
Los de /ve/ tenían algunas ideas.
>>335767
>>335758
>Seikichi
El chico guarda un desatento silencio como respuesta a las anécdotas de su mayor. Los vehículos no habían llegado a seducirlo, puesto que, ni si quiera había pasado por su mente la idea de transportarse de un lugar a otro; no solía salir mucho. Del taller a la escuela, de la escuela al taller. Del taller a la tienda por sus mandados luego de unos 20 minutos de insistencia de la voz gastada, añeja y compasiva de su tutor, un corto paseo de miradas por su manzana y de nuevo al taller. En sus días menos agradables de recordar, tener un techo parecía una idea distante y transitoria; era normal que, habiéndose por ahora asentado bajo uno, tomase un estilo de vida más reclusivo donde la quietud reine y se haya cansado de todo el callejeo. Después de todo, jamás llegó a sentir una gota de orgullo o felicidad por estar en las calles, mucho menos ahora tratándose de su pasado. Remiso al tópico, arquea su ceja mirando hacia otro lado mientras disfruta de su baguette untada en mantequilla, no sabe qué decir, un típico berrinche de un adolescente indeciso. La portentosa señorita interrumpió su discurso -que por ahora, gracias a la poca voluntad de Seikichi, no era más que un monólogo sobre diversas divagaciones sobre Downtown- para socavar sus vicios. Cosas de adultos, y al adulto no se lo cuestiona. Los ojos de Seikichi se ven embelesados durante un momento por aquella caja de cigarrillos. Su color rosado y brillante asumo, pic, la idealización de su sabor y su fragancia; toda una combinación que daba por resultado un extraño cóctel desconocido de femineidad con el que creía ser familiar, pero rápidamente comprobó que no lo era. Su mirada tranquila y perspicaz y la sutil progresión de movimientos que empleó al momento de alzar su cigarrillo a la boca y luego, expulsar el humo, que se acompañaban con su vestimenta vistosamente cara y elegante, entre colores que denotaban actitud componían una imagen casi perfecta, ideal, digna de ser retratada. Fue como si esta señorita, con sólo actuar, estuviese aleccionando gratuitamente al joven dentro de cómo debía hacer su propio arte: su breve experiencia y sus idealizaciones se veían aplastadas por dos movimientos de una experimentada mujer; de poder tomar notas, por seguro, lo habría hecho.
En su afán por hacer bien las cosas y comportarse con decencia para usarla como decoro para su autoestima, su burbuja de admiración se quebró en el instante en que se percató de que era una zona de no fumadores; no sólo eso, sino que, con completa relajación y naturalidad, se deshizo del cartel, sonsacándole una reacción algo cómica en la que casi se atraganta con su desayuno al exaltarse y ladear la cabeza, preocupado porque alguien fuese a verlos, extendiendo las manos e intentando cubrirse. Para el mundo en que vivía, irónicamente, romper una ley le generaba un gran cargo de conciencia.
Se mantuvo silencioso y concentrado una vez más en aquel espectáculo de la contemplación mientras ella contaba la historia vaper y su recaída en el tabaco, intentando memorizar cuantos patrones fuese posible. Su mirada regresa una vez más hacia la calle frontal tras volver Margarita a recurrir al tema. El brillo en sus ojos parecía haberse suavizado.
Consideró la posibilidad de que el comentario fuese simple condescendencia, pero la sinceridad de su propio sentimiento le hizo pasar su hipótesis por alto. Los halagos hacia su madre obligan a su rostro a esbozar una tenue sonrisa.
-Je... -rió tímidamente mientras tomaba su gorra con la punta de sus dedos para cubrir sus ojos.- Yo... podría repararlo y sacarlo de ese estado miserable en el que está ahora. Sólo necesito tecnología... y dinero. Esas mujeres tienen mejores lugares donde ir a hacer... "eso".
Retornando a expresión positiva, pasa a probar su pastel de queso, interrumpiéndose por un momento y mostrándose ambicioso.
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>>139051
¿Quién es?
¿Qué carajos es tener amigas?
>>380954
Creo que a todo el mundo le sobra, cuando me conecté ayer me habían regalado como 4 fotos de cada color. Ojalá se hubiera podido reciclar las fotos sobrantes con recompensas menores como 1 foto = 15000 moras o algo similar.
>canal facho de la extrema derecha
¿De cuándo acá vienen con esa cojudeces de términos?, los cuckwens ya está volando kek