Resultados de la búsqueda:

>>183748
A ninguno, eso es para maricones.
>>426638
genial, mañana lo hare, tengo mucha mierda creada en ese lugar.
OH SHIT BRUCE TRAICIONÓ A LUTHOR
>>183742
Esta basada en la zorro convertida en Marisa, capitulo 6 de el manga de Kasen Ibaraki UwU, puedes ver el gran parecido kek
gano castello negros, a que pais se iran
>>183717 (OP)
> cervezas peruanas
¿Este es algún tipo de mensaje secreto?
>>157675
>>157683
Juro que antes alababan a Mr Trans por estos lares.
>>2223440
>Espaciado de Reddit.
Anon yo...
>>99529
>Yo fui ese anon y el que aporto la mayoría de ideas OP, y como dije un encuentro previo con S, que S oyera los gemidos de J y la piedra se diera cuenta, tal ves que esa noche le diga a S que espíe en la sala y vea a la piedra masturbando a M y al día siguiente la pedra hablarle a S y tenerla en sus garras diciéndole si quiere hacer lo mismo
Comprendo.
>>99557
No soy yo... L-lo juro.
>>99515
>>99690
>>99969
A ver, yo te la hago:
Es el siglo IX, en donde caballeros, dragones, reinos y la fantasía abunda por todos los rincones del mundo. En el poderoso reino de Escuderos, en donde humanos y elfos conviven, se aseguran de hacer crecer su reino, sin embargo, ayudan a otros pueblos y la violencia solo es usada en ciertos contextos. Un día, un humano comerciante, iba con una gran mochila saliendo del reino, dispuesto a vender unas cosas sencillas a otro pueblo muy cercano. Cuando ya estaba por llegar a aquel pueblo, escuchó algo que venía a lo lejos, pero no pudo identificarlo, hasta que, justo delante de sus pies, súbitamente llegó una hacha, que se clavó en el suelo de tierra con violencia, y luego se dio cuenta: Es un raid de goblings. Dejando su mochila atrás, salió corriendo por su vida. Apenas llegó al reino, gritó con todas sus fuerzas:

-¡Vienen, vienen! ¡Goblings vienen!

Muchos de los ciudadanos lo miraron. Un caballero, que pasaba por ahí, observó el raro y alterado comportamiento de aquel humano, y este se le acercó.

-¡Vienen! ¡Vienen!

El caballero se dio un susto:

-¿Perdón? ... ¿Quiénes vienen?
-¡Los goblings! ¡Los...

Un gritó turbó la conversación.

-¡Ahí vienen! -gritó alguien-

El caballero, rápidamente, fue hacia los demás caballeros. Con una gran agilidad, los susodichos se reunieron y fueron a proteger la entrada. No fueron muchos, ya que usualmente este tipo de raids no son tan exigentes, sin embargo, cuando los caballeros llegaron, observaron miles y miles de tropas. Estos advirtieron esto a los demás caballero. Los elfos se les unieron. Y, en un parpadeo de ojos, se escucharon gritos, sonidos de espadas, flechas, etc. Por un momento, todo esto se concentró en la entrada, pero eran tantos los enemigos que estos entraron al reino. Caballeros y elfos iban a ayudar para contener la calamidad, no obstante, los ciudadanos, principalmente aquellos que estaban en la entrada, estaban en gran riesgo. No pasó mucho para que un goblin pasara a algunos caballeros ocupados y que este asesinara a unos ciudadanos. Adam, uno de los grandes caballeros de la reina, se le encargó, junto a otros, que ayudasen a los ciudadanos y que evitasen que más escorias penetrasen la fortaleza. Adam, y los otros, con orgullo, gritaron:

-¡SÍ! ¡POR EL ESCUDO! -Y partieron-

Adam era alguien muy valioso, y era uno de los favoritos de la reina. Él era algo callado y reservado, sin embargo, un gran caballero, dispuesto a dar una pierna o un brazo si es necesario por alguien más, o incluso la misma vida. Con euforia, los caballeros iban en contra del enemigo y, apenas llegaron cerca de algunos soldados que estaban combatiendo, se escuchaban gritos y colisiones de distintos tonos sonidos. Adam, rápidamente, fue a ayudar a algunas personas e indicarles a donde tienen que dirigirse. En uno de esos momentos, escuchó unas rápidas pisadas: Un goblin, con una increíble fuerza, le enterró una hacha en la pierna, perforando la dura armadura. Adam gimió de dolor, mientras el desgraciado atacante reía. Adam, con su espada, le cortó la mandíbula y lo golpeó con su escudo, luego se les tiraron unos seis más, pero los derrotó sin muchas complicaciones.

-Carajo... Estas cosas... -Pensó- ... Mi pierna...

Un grito agudo turbó su pensamiento. Aquel sonido provenía de una casa. Vio que unos goblings se estaban metiendo. Paralelamente, mientras iba asesinando a unos por el camino, cogiendo por la herida, llegó a la casa, y entró por atrás. Se encontró como con ocho criaturas. Al parecer algo les llamaba la atención.

-¡No! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡L-les puedo dar monedas de oro!

Adam, apenas reconocer los objetivos, se lanzó contra ellos, y, sin embargo, uno de ellos logró, con un cuchillo de diamante torpemente pulido, atravesó la armadura, dando en el torso. Específicamente, le acuchilló en la parte de la costilla derecha. Adam gritó de dolor, pero eso solo le daba más fuerza para atacar. Como si se tratase de un cuchillo cortando plastilina, asesinó a cada uno de ellos. En el lugar donde estaba, además del ruido de exterior, escuchó una respiración agitada y corta. Se volteó. Vio que era una elfa, bastante joven.

-¿Una niña? -Pensó Adam-
-E-está... Herido...
-¿Estás bien? -Preguntó, ignorando el comentario que le hizo aquella joven elfa-
-Sí... Sí... Eso creo... -Se le notaba muy ansiosa y se estremecía constantemente-

Adam se sacó el pesado casco y tocio, tapando su boca con la mano. Al ver la mano, se dio cuenta que había algo de sangre. Se asustó, y rápidamente se empezó a revisar. Estar más consistente de las heridas hacía que le dolieran y ardieran más.

-Esos... Malditos... Niña... Ven... Te tengo que llevar antes de que... Pa... -Una tos le interrumpió

La elfa, silenciosamente, se paró y se dirigió hacía un mueble. Adam, sentado en el piso, escuchó como los goblins pasaban más allá de la entrada. El caballero se trató de levantar, pero la mano de la elfa le tocó el hombro.

-Caballero... Está ust-usted muy herido...
-No necesito atención médica... -Lo decía como si no le importase las graves heridas. Esta era una cualidad de Adam. Podría estar ciego y aun así atacaría a un dragón él solo- vamos, necesitamos ir...
-Mire, yo le puedo ayudar a que esas heridas... No se infecten... O algo peor -decía la niña, con un tono de no saber mucho al respecto, sin embargo, podía hacer algo-
-No... No... -Adam, a pesar de negarse, sí le dolía.

Adam vio otra vez a la elfa.

-Tiene buenas intenciones... Pero... Y si me necesitan...

La elfa, sin embargo, tomo un pañuelo y le echó algo líquido.

-Quítese la armadura.

Adam, finalmente, cesó. Ya no toleraba más el dolor, pero se sintió algo fracaso al aceptar los servicios médicos de la elfa, y no ir a dejarla en un lugar seguro y seguir combatiendo. Se sacó la armadura y lo que tenía bajo de ella. La herida se veía desagradable.

-No se preocupe, quédese quieto -dijo la elfa-

Cuando la elfa le puso el pañuelo encima de la herida, Adam dio un leve gemido de dolor.

-Arde... -dijo Adam-
-No te vas a poner a llorar, ¿oh sí? -dijo la elfa, en tono de broma-
-No... -Adam soltó una carcajada-
-Bien... dejemos que repose... ¿Te hirieron en alguna otra parte?
-Sí... La pierna

Adam no se dio cuenta hasta ahora, pero ella traía una curiosa vestimenta: Parecía solamente llevar una manta en el torso, sin mangas y que le llegaba a las rodillas. Se notaba que ella había estado sudando, ya que ese "traje" se le pegaba a la piel. Adam se sacó la armadura. Debajo de eso, había un pantalón algo holgado. Se subió el pantalón en donde estaba la herida para dejarla en descubierto.

-Bien... Creo que esto te dolerá... -La elfa le puso un pañuelo, pero más delgado-
-La verdad está bastante bien...

La elfa se le notaba que estaba más relajada: Se le notaba una sonrisa leve, pero que demostraba felicidad; sus mejillas eran rojitas; y cada vez que se alegraba de algo, sus orejas se movían un poco. La elfa se sentó al lado de él.

-¿Dónde están tus padres? -Preguntó Adam, con intenciones de conversar un rato
-Oh... Se fueron
-¿Cómo?
-Ellos estaban tan asustados que solo salieron por la puerta y corrieron lejos...
-¿Por qué no saliste?
-Estaba demasiado asustada como para hacer algo por mí misma...
-Es comprensible -pensó Adam-

-Tengo unas galletitas de maíz, ¿quiere? -dijo tiernamente la elfa-
-Oh... Sí, por favor

La elfa se paró. Ese traje estaba muy ajustado, tanto que hasta se le notaban ambos glúteos.
Luego sigo
solo tomo chicha de jora y chimbango